Cuánto cuesta poner una máquina de vending en tu empresa

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La respuesta honesta es que depende, pero no de lo que la mayoría cree. No depende tanto de la máquina como de quién asume el producto. Esa sola decisión mueve el coste entre cero euros al mes y una cifra fija en tu presupuesto anual.

Este artículo desglosa todo lo que se paga en un servicio de vending, qué variables mueven el precio y cómo leer un presupuesto para que no te sorprenda nada en el tercer mes.

Lo primero: puede costar cero

Mucha gente se sorprende al saberlo. En el modelo de cesión gratuita, el operador instala la máquina, la repone, la mantiene y asume las averías. La empresa no paga nada: quien paga es el empleado cada vez que consume.

No es un truco comercial, es cómo funciona la mayoría del vending en España. El operador recupera la inversión con la venta, y por eso necesita que la ubicación tenga consumo suficiente.

Y aquí viene el primer error de cálculo habitual: esto no va de cuántos empleados tienes, va de cuánta gente pasa por delante de la máquina. Una nave con 30 personas a tres turnos consume más que una oficina de 60 donde la mitad teletrabaja los viernes. Un taller con clientes esperando, un centro de formación o una lavandería con gente matando el tiempo pueden funcionar muy bien con una plantilla mínima.

Por eso no hay un número mágico. Lo valora un comercial viendo la ubicación concreta: paso de gente, horarios, turnos y tipo de centro.

Qué se paga en cada modelo

ConceptoCesión gratuitaAlquilerCompra
Máquina0 €Cuota mensualPago único
InstalaciónIncluidaIncluidaSegún proveedor
Mantenimiento y averíasIncluidoIncluidoContrato aparte
ProductoLo paga el consumidorEmpresa u operadorEmpresa
ConsumiblesIncluidosSegún contratoEmpresa
Retirada al terminarIncluidaIncluida—

Si quieres el detalle de cuándo conviene cada modelo, lo explicamos en alquilar, comprar o renting de máquinas de vending.

El coste que nadie calcula: lo que no es la máquina

Cuando una empresa compra la máquina pensando que ahorra, casi siempre ha calculado solo el precio del aparato. Esto es lo que viene después:

Producto. Café en grano, leche, chocolate, botellines, snacks. Es el gasto recurrente más alto y el que más varía según lo que consuma la plantilla.

Consumibles. Vasos, palillos, azúcar, servilletas. Parece calderilla hasta que multiplicas por 40 personas y 220 días laborables.

Mantenimiento. Limpieza de circuitos, descalcificación, calibración del molinillo, sustitución de piezas de desgaste. No es opcional: una máquina de café sin limpieza de circuito de leche da problemas sanitarios y de sabor en cuestión de semanas.

Sistema de pago. Si aceptas tarjeta, hay comisión por transacción. Con tickets medios de alrededor de un euro, esa comisión pesa proporcionalmente más de lo que parece.

Electricidad. Una máquina de café puede llegar a unos 1.850 W en el momento de calentamiento, aunque en funcionamiento normal consume bastante menos. Una de refrescos o de pastas ronda los 450 W cuando está enfriando, pero no se apaga nunca.

Tiempo de alguien. Reponer, pedir producto, controlar caducidades, vaciar residuos. Es el coste invisible y el que hace fracasar la mayoría de máquinas compradas: no por dinero, sino porque el día que esa persona está de vacaciones la máquina se queda vacía.

Por qué no verás aquí un precio cerrado

Podríamos poner una tabla de precios. Sería más cómodo para ti y mejor para nuestro posicionamiento. No la ponemos porque sería mentira a medias, y lo explicamos:

El coste por consumición depende de la calidad del café que elijas. No cuesta lo mismo una mezcla estándar que un café de origen o un blend montado a medida para tu empresa. Y depende también del volumen y las condiciones de cada cliente: un centro con tres máquinas y alto consumo no tiene la misma estructura de coste que un despacho con una.

Cualquier operador que te dé un precio cerrado sin haber visto la ubicación te está dando un precio de partida que después cambiará. Preferimos que la primera cifra que veas sea la definitiva.

Lo que sí podemos decirte es exactamente qué variables mueven ese número, que es lo que viene ahora.

Qué encarece un presupuesto de vending

Refrigeración. Una máquina de bebidas frías o de productos frescos cuesta más de instalar, consume más y necesita más mantenimiento que una de café.

Producto fresco o platos preparados. Añade control de temperatura, rotación y merma. Es de lo que más nos preguntan últimamente y de lo que más sube el coste.

La calidad del café. Es la variable que más mueve el coste por consumición y la que más se nota en que la gente use la máquina o no. Vale la pena decidirla a conciencia, no por defecto.

Número de máquinas. Dos máquinas en el mismo centro salen proporcionalmente más baratas que dos en centros distintos, porque la ruta de reposición es la misma.

Ubicación y accesos. Una nave en un polígono, una obra o un centro con horario restringido encarecen la logística de reposición.

Telemetría y pago con tarjeta. Suben el coste inicial y bajan el operativo: la máquina avisa antes de vaciarse y se evitan viajes en balde. En centros grandes se paga solo.

Horario del centro. Un sitio abierto 24 h o con tres turnos necesita más frecuencia de reposición que una oficina de 9 a 17 con la misma plantilla.

Cuánto cuesta no ponerla

Este cálculo no lo hace casi nadie y suele decidir la compra.

Si una persona baja a la cafetería de la esquina, entre bajar, pedir, esperar y volver se van entre 15 y 20 minutos. Si para en la máquina de la oficina, son 5.

En una empresa de 40 personas donde la mitad baja una vez al día, son 20 personas por 12 minutos extra: cuatro horas de trabajo al día que se van por la puerta. Al mes, unas 80 horas.

No hace falta llevar el cálculo al euro para ver que cualquier cuota de vending sale por debajo. Y hay un efecto secundario que las empresas con turnos conocen bien: la pausa se concentra y se acaba, en lugar de estirarse.

Cómo leer un presupuesto de vending

Cuatro cosas deben aparecer por escrito. Si falta alguna, pídela antes de firmar:

1. Qué incluye exactamente el mantenimiento. No vale «mantenimiento incluido». Tiene que decir si incluye piezas, desplazamientos y limpieza de circuitos, o solo mano de obra.

2. El plazo de respuesta ante una avería. En horas concretas, no en «lo antes posible». Es el dato que más diferencia a unos proveedores de otros y el que menos aparece en los presupuestos. El nuestro son 24 horas en día laborable, y va por escrito en el contrato.

3. Cómo se gestiona una devolución. Cuando la máquina cobra y no da el producto, tiene que haber un canal que funcione. Si la única vía es llamar por teléfono, pregunta qué pasa cuando comunica.

4. Las condiciones de salida. Duración, preaviso, quién retira la máquina y si hay penalización por cancelar antes. En el sector lo habitual son contratos de tres años, porque el operador asume la inversión del equipo.

Qué hacemos nosotros

Presupuestamos después de ver la ubicación y preguntar cuántos sois, en qué horario, cuánta gente pasa y quién va a pagar el café. Sin esos datos cualquier cifra es inventada.

Instalamos, reponemos y mantenemos con servicio técnico propio en Barcelona y en toda Cataluña, con un compromiso de respuesta de 24 horas en día laborable.

Dinos cómo es tu empresa y te mandamos un presupuesto cerrado, por escrito, con el plazo de respuesta incluido. → Pedir presupuesto